Una tasa es un tributo que se cobra cuando se hace un uso privado de un bien o servicio público, en este caso del agua. Se diferencia de la tarifa porque ésta, utilizada en el sector privado, es variable en función de la demanda y el mercado. En el caso de la tasa de agua, son los municipios a través de los ayuntamientos (en la gran mayoría de los casos) los que la cobran a los ciudadanos.

¿Por qué existe una tasa para el agua?

El servicio de aguas en España es público. Pese a que en algunas localidades su gestión pueda estar privatizada, es obligación del sector público el proveer de este servicio a la gente. Al contrario que en muchos mercados donde existe competencia privada y varias empresas ofrecen sus servicios, éste se realiza de manera exclusivamente pública ya que por sus características no sería rentable que varias empresas entraran en el mercado, ya que eso conllevaría la duplicidad de infraestructuras y una ineficiencia del sistema.

¿Quién debe pagar la tasa de agua?

Toda persona física o jurídica que haga uso del sistema público de aguas y que tenga a su nombre un bien inmueble debe pagar por su uso. El método más utilizado es el cobro de independiente por cada vivienda o local. Un técnico o en ocasiones el propietario pueden comprobar el gasto directamente en el contador. Dependiendo del ayuntamiento, esta tasa se cobra de manera bimestral, trimestral o en conjunto con otro tipo de tributos locales.

¿Cómo se abona?

Por lo general existe una oficina en la que se puede abonar en efectivo presentando el correspondiente recibo. No obstante cuando la lectura del contador es accesible, se puede solicitar el pago mediante una cuenta bancaria de manera automática. Es deber del ayuntamiento el facilitar los medios para su pago y obligación del ciudadano abonarlo.