El seguro de daños es la póliza que se contrata con el objetivo de proteger tanto un inmueble como las cosas que se encuentran en el interior de la misma. Su importe varía en función de lo que se ha contratado y de lo que se recoge dentro de la propia póliza.

Tipos de seguro de daños

Los seguros de daños patrimoniales cubren las responsabilidades en las que puedan incurrir las personas que viven en el inmueble, así como las pérdidas económicas. Y si se trata de un seguro contra daños en los objetos, se cubren los objetos materiales, es decir, cosas concretas y determinadas como las siguientes:

  • Seguro de incendio: la empresa aseguradora está obligada, dentro de los límites fijados por la legislación y por la póliza, a cubrir los daños derivados de un incendio en el objeto asegurado.
  • Seguro de robo: de la misma forma que para el seguro de incendio, la aseguradora indemniza a la parte contratante por los daños ocasionados por la sustracción ilegítima de las cosas aseguradas por parte de terceros.
  • Seguro de daños por agua: la póliza cubre los prejuicios ocasionados en el objeto asegurado por causas relacionadas con el agua, como por ejemplo inundaciones.
  • Seguro multirriesgo del hogar: este tipo de seguro es el más completo, ya que ofrece cobertura ante cualquier daño causado en la vivienda, a los bienes que se encuentren dentro de ella y a riesgos que pueden afectar a los propietarios. Se incluyen incendios, daños por agua, robo, pérdidas pecuniarias, responsabilidad civil, defensa jurídica, etc.

En este tipo de póliza se divide entre “continente”, “contenido” y responsabilidad civil. “Continente” se refiere a los elementos estructurales de la vivienda, es decir, paredes, instalación eléctrica, suelos, ventanas, trasteros, etc. Mientras que el contenido es el conjunto de muebles y pertenencias que se encuentren dentro de la vivienda.

Al pedir una hipoteca para nuestra vivienda, la ley nos obliga a tenerla asegurada, aunque a lo que no nos obliga es a contratar dicho seguro con nuestro banco. El importe del Continente que debemos facilitar a la compañía de seguros con la que tramitemos la póliza de nuestro hogar, debe ser igual a lo que nos costaría reconstruirlo en caso de siniestro total.

El precio de reconstrucción de la casa no es el mismo que el de compra (este último lleva incluido el suelo y en el caso de la reconstrucción el suelo no hay que incluirlo). Se calcula multiplicando en número de metros cuadrados por lo que costaría reconstruir cada uno. El importe varía en función de parámetros como:

  • Si se trata de un piso o una vivienda unifamiliar.
  • Los materiales utilizados en la construcción.
  • La antigüedad de la vivienda.