Un préstamo bancario o crédito es una operación financiera en que la entidad (acreedor) presta una cantidad a otra persona o empresa (deudor). Tras la firma de un contrato, este último tiene la obligación de devolver ese dinero dentro del plazo y bajo las condiciones pactadas. La cantidad a devolver será la cantidad inicial más los intereses fijados en la operación y otros costes en el caso de que los hubiera.

¿Quién puede solicitar un préstamo?

Cualquier persona o sociedad puede solicitar un préstamo a un banco, sin embargo en este tipo de operación financiera, el banco está asumiendo un riesgo de impago, con lo que antes de concederla se pide al solicitante una serie de requisitos y características que debe cumplir:

  • Historial crediticio: un informe de las deudas y créditos que esa persona ha contraído anteriormente.
  • Garantías: bienes o activos que se ofrecen como seguro y que el banco podrá quedarse o vender en el caso de que no se haga frente a la deuda.
  • Capacidad de pago: el nivel de ingresos y la estabilidad financiera.
  • Patrimonio: activos y bienes inmuebles que el solicitante posee.
  • Condiciones personales: el estado en que se encuentra esa persona (casado, con hijos a sus cargo, desempleado etc.)

¿Qué tipos de préstamos existen?

El más conocido es el crédito hipotecario. El banco, después de una tasación del inmueble que se quiere adquirir, nos presta una cantidad sobre el valor total (suele ser un 80%) a devolver en varios años. Sin embargo hay muchos otros tipos de préstamos accesibles a casi todos los usuarios:

  • Préstamo personal: se entrega directamente al solicitante sin necesidad de que exista un bien concreto que se quiere adquirir.
  • Préstamo rápido: las condiciones para conseguirlo no son duras, pero el tipo de interés suele ser muy alto, las cantidades prestadas bajas, y el periodo de devolución corto (a menudo menos de un año).
  • Crédito comercial: está enfocado a las empresas y se suele utilizar para refinanciar deudas, atender pagos o comprar activos.

A menudo existe un tipo de préstamo adecuado para cada caso concreto, con lo que lo mejor es exponer nuestra necesidad a varias entidades y dejarnos aconsejar sobre las mejores opciones para nosotros.