La memoria de calidades está considerada como uno de los principales instrumentos de garantía para aquellas personas que compran una vivienda que todavía no está construida. El hecho de comprar una casa viendo solamente los planos puede conllevar ciertos riesgos, ya que no podemos saber cuál será el acabado final de la obra.

Por este motivo, la ley obliga al vendedor a entregar una copia gratuita de la memoria de calidades, donde deben reflejarse todos los materiales que van a utilizarse en la construcción. Y si decide realizar modificaciones, deben ser indicados al titular de la vivienda. Incluso los aislamientos térmicos y acústicos del edificio y las zonas comunes.

El objetivo es que el comprador cuente con todos los detalles y la información necesaria sobre la vivienda que va a adquirir y que será entregada en buen estado y con todas las garantías, tanto en los acabados que son visibles como en los posibles vicios ocultos que podemos encontrarnos en nuestro día a día.

Es muy importante que la leamos detenidamente, especialmente aquellas cuestiones que tienen que ver con la estructura del edificio. La decoración o distribución de la vivienda se puede modificar, pero la estructura del edificio y sus características no.

No es raro encontrar viviendas supuestamente de lujo que visiblemente ofrecen acabados excelentes, pero que ocultan una ejecución deficiente en lo que respecta a los elementos estructurales. Los aislamientos, las impermeabilizaciones, los sistemas de cubiertas y fachadas, la carpintería, los conductos de las instalaciones y el tipo de hormigón utilizado son factores que deben tenerse muy en cuenta antes de comprar una vivienda sobre el plano.