El ingreso a cuenta se produce cuando existe un pago en especie entre dos sujetos. A la hora de tributar, al no haber habido ningún tipo de intercambio monetario, es necesario hacer un cálculo sobre el valor de ese pago para de este modo ingresar en la Hacienda Pública el importe correspondiente. Estas aportaciones en especie son cualquier tipo de bien diferente del dinero, ya sean muebles, inmuebles u otro tipo de bienes. Por ejemplo la cesión de una vivienda a un trabajador, la entrega de un automóvil para realizar el trabajo, ordenadores y equipos informáticos, tickets restaurante, transporte o incluso cursos de formación.

¿Cómo se calcula el ingreso a cuenta?

El importe del ingreso a cuenta viene determinado por ley. En el caso de los asalariados se calcula mediante una escala progresiva, debiendo abonar una cantidad en función de los ingresos. Para el caso de los autónomos este porcentaje es fijo y no varía, siendo siempre del 21%.

¿Por qué se realiza el ingreso a cuenta?

El objetivo principal del ingreso a cuenta es aproximar en la medida de lo posible la cuota que resultará finalmente de su Declaración de la Renta, con el fin último de reducir en la medida de lo posible la cantidad y el número de devoluciones que la Agencia Tributaria debe realizar. En muchos casos las cantidades retenidas a lo largo del año superan las que corresponderían ingresar, por lo que Hacienda tendrá que devolver la cantidad correspondiente. incluso en el caso de que el trabajador no tenga obligación de presentar la declaración de la renta (que ocurre cuando sus ingresos anuales no superan los 22.000€ al año) puede realizarla voluntariamente para conseguir la devolución en el caso de que tenga desgravaciones o deducciones.