Se trata del primer contrato que se suele firmar a la hora de iniciar la compra de una vivienda. Una vez encontrada la vivienda que desea el comprador, se firma el contrato señal, donde el futuro propietario entrega una cantidad al vendedor que sirve como garantía de la transacción para ambas partes.

Aunque mucha gente no lo vea así, este contrato de arras o señal, es más importante que la firma ante notario del documento oficial de compra-venta. El motivo es que este se trata de una transcripción de lo firmado con anterioridad.

¿Qué datos deben incluirse en un contrato señal?

Aunque no existe un modelo único para este tipo de contratos, es imprescindible que se contemplen los datos de identificación de ambas partes, la cantidad entregada en concepto de señal, los datos del Registro de la Propiedad sobre el inmueble, el precio de la compraventa y el plazo máximo para formalizar la operación.

¿Qué pasa si el comprador o el vendedor no completan la operación?

Si el comprador se arrepiente o no recibe aprobación del banco para la hipoteca, perderá la señal entregada. Por esta razón, es muy importante que antes de entregar una cantidad de dinero, se realice una tasación de la vivienda para asegurarse de que las posibilidades de obtener una hipoteca. Si el vendedor es que el desiste de la transacción, deberá abonar al comprador el doble de la cantidad entregada como señal, según dicta el Código Civil. Así que en este caso el consejo es tener muy claro que se quiere vender la vivienda.

¿Cuál es la cantidad que debe entregarse como señal?

La ley no establece ninguna cantidad mínima ni un porcentaje concreto para poder realizar un contrato señal. No obstante, en la mayor parte de los casos la cifra asciende a los 3.000 euros, sin importar cual sea el precio del inmueble que se va a adquirir. Este pago se considera como una entrega a cuenta, por lo que es descontado del precio si finalmente se lleva a cabo la operación de compraventa.