La cédula de habitabilidad es el documento que certifica que el inmueble cumple con todos los requisitos necesarios de salubridad, higiene y solidez para que pueda ser habitado. En él se contempla la información relacionada con la superficie útil de la vivienda y el equipamiento mínimo que debe tener, como cocina, inodoro, agua caliente, instalación eléctrica, etc. Requisitos que no son muy exigentes pero que es necesario acreditar para poder dar de alta los suministros de agua, luz y gas, tal y como se recoge en la Ley 18/2007. Pero también se solicita en muchos casos para la concesión de una hipoteca.

Diferencias entre viviendas de obra nueva y de segunda ocupación

Si la vivienda es de obra nueva, podemos estar seguros de no habrá problema, porque la cédula de habitabilidad estará en orden. Esto es así porque hay que presentarla ante un notario para poder realizar la declaración de obra nueva de la vivienda, y además, es imprescindible para poder escriturar y vender las viviendas.

Si se trata de una vivienda de segunda mano o de un local comercial en el que se han realizado reformas para adaptarlo como vivienda, hay que asegurarse de que la cédula de habitabilidad es válida, porque puede no ser así. En el caso de que no exista dicho documento o  que haya caducado, tendremos que ponernos en contacto con un arquitecto para que realice la inspección del inmueble y verifique si se ajusta a lo establecido por la normativa. Una vez obtenida, deberá entregarse en la administración correspondiente antes de 30 días.

¿Qué tipos de cédulas de habitabilidad existen?

Existen tres tipos de cédulas de habitabilidad que varían en función de la edad de la vivienda.

  • De primera ocupación: se trata de aquellas viviendas de nueva construcción o cuando el edificio ha sido vaciado y lo único que se ha mantenido es la fachada. La cédula de habitabilidad estará en vigor, por lo que no supondría un problema.
  • De primera ocupación de rehabilitación: cuando se han llevado a cabo reformas que han dado lugar a subdivisiones, el inmueble ha cambiado de uso para crear una vivienda, se han realizado ampliaciones, etc.
  • De segunda ocupación: para viviendas que ya existen y que han tenido un primer inquilino. Al igual que en la anterior, hay que revisar la cédula de habitabilidad por si no estuviera al día.