Los muebles siempre han tenido ciertas limitaciones en cuanto a su aspecto. La mayoría de las veces las opciones son, o bien madera a la vista de un tono determinado, o bien un color mate (a menudo negro o blanco). Nosotros no vamos a quedarnos ahí y te vamos a proponer varias ideas sobre cómo redecorar tus muebles usando vinilo. Las posibilidades son tan amplias y el resultado tan bueno que no entenderás por qué no lo hiciste antes.

Vinilos para decoración: posibilidades ilimitada

A menudo la decoración con vinilos se identifica más con las paredes, techos y demás espacios amplios. Sin embargo es una solución decorativa que tiene muchas posibilidades a pequeña escala.

La decoración de muebles con vinilos no es adecuada para los que tienen madera a la vista. Para empezar, la superficie no siempre está pulida lo suficiente como para que el vinilo se adhiera correctamente, algo que echaremos de menos a la larga. Además de eso el color no suele dar un buen contraste. Se necesita un fondo muy claro o muy oscuro para que la imagen sea visible y se consiga el efecto que buscamos. Lo ideal en este caso son las superficies lacadas, completamente listas de muebles ‘tipo IKEA’ de color blanco o negro. Es preferible el blanco ya que sobre esta superficie quedará bien un vinilo de cualquier color.

A partir de este punto lo único que tenemos que hacer es buscar un diseño que nos convenza. ¿El truco para dar en el clavo? Busca algo sencillo. Los dibujos con líneas gruesas, con pocos detalles, suelen quedar bien y no sobrecargan al cabo de un tiempo. Pese a que se pueden retirar fácilmente siempre hay que pensar a largo plazo y pensar si esas formas pueden llegar a cansar. Elegir un dibujo concreto ya es cuestión de gustos, pero las formas de objetos inanimados (flores, tazas, árboles etc.) suelen funcionar mejor que las de caras de personas o animales.

¿En qué muebles puedo aplicar el vinilo?

Los muebles más recomendables para decorar son los que disponen de un lado lo suficientemente amplio para que el dibujo tenga cierto tamaño y que esté siempre expuesto, es decir, que sea una zona que veamos a menudo y que no pueda ser ocupada por más objetos. Como ejemplo podemos decir los cajones elevados de las cocinas (mucho espacio blanco siempre a la vista), los cajones de los armarios de las habitaciones, los propios armarios o incluso algún electronoméstico como la nevera o el congelador. Siempre busca superficies amplias, sin huecos o elementos que interfieran en la línea visual del vinilo como la puerta de la lavadora, las manillas o botones.

Hazlo tú mismo: cómo hacer tu propio vinilo

Sí, es más fácil comprarlo directamente, pero es posible que tengas un diseño muy concreto en la cabeza y quieras llevarlo a cabo tú mismo. Primero has de comprar una pieza de vinilo blanco lo suficientemente grande. Después tenemos que imprimir el diseño que hemos elegido sobre el vinilo (las impresoras láser son preferibles para esto) y una vez impreso, el siguiente paso es transferirlo a la superficie a decorar. Para ello recorta con cuidado el dibujo y después pégalo sobre el mueble con cuidado. En muy poco tiempo tendrás tus muebles como si fueran nuevos y tu casa con un tono más alegre y divertido.

La decoración con vinilos es muy sencilla y los resultados son realmente sorprendentes. Busca siempre colores que encajen en el entorno y piensa siempre que cuanto más contrastados estén con respecto a la superficie a decorar, mejor aspecto tendrán. El vinilo se limpia fácilmente y dura muchos años, con lo que con muy poco dinero dispondrás de una estética completamente renovada. ¿Ya tienes alguna idea?