En Vía Célere estamos muy comprometidos con el objetivo de reducir el consumo de energía de nuestros edificios y por ello todas nuestras nuevas promociones de viviendas tienen calificación energética A.

Nuestra sede corporativa no podía ser de otro modo y no podían faltar conceptos como eficiencia energética, sostenibilidad, accesibilidad, confort, e innovación. Para conseguir todo esto hemos adoptado una serie de medidas pasivas como reforzar la envolvente del edificio, y medidas activas, como realizar una instalación de bomba de calor geotérmica que consiste en la ejecución de una serie de pozos en el terreno que absorben la temperatura del mismo que se mantiene constante durante todo el año y a lo largo del tiempo.

La solución es una captación geotérmica que no es diferente a otras existentes, pero que tiene una particularidad que la hace realmente novedosa y es que incluye una “simbiosis” con nuestro edificio vecino, ya que cuando estudiamos la solución geotérmica uno de los problemas a los que nos enfrentamos era que, al ser la demanda del edificio en su mayor parte de frío, necesitábamos disipar una gran cantidad de calor para la producción de frio; y si lo hacíamos contra el terreno, elevaríamos la temperatura del mismo a lo largo de los años, convirtiendo el sistema en un sistema totalmente ineficiente. Para paliar el problema hemos llegado a un acuerdo con nuestro vecino  el hotel Claridge, que dispone de más de 100 habitaciones, según el cual les cedemos nuestro calor sobrante, de modo que ellos tienen de manera gratuita un precalentamiento de su agua caliente sanitaria, disminuyendo su consumo energético y por tanto abaratando su factura eléctrica y nosotros garantizamos la eficiencia de nuestro sistema.

Como complemento ideal para la geotérmica, planteamos un sistema de calefacción y refrigeración mediante forjados activos, que consiste en incorporar en la estructura del edificio una serie de tubos pex (polietileno reticulado) que trabajan a baja temperatura y que están alimentados por la geotérmica. Los forjados se cargan de frío o calor por la noche para aprovechar la mejor tarifa eléctrica,  y disipan la energía durante el día que es cuando la gente está trabajando. El sistema se encuentra conectado a internet, de forma que se tiene en cuenta la previsión meteorológica para definir el tipo de carga térmica del forjado. Esta tecnología es imprescindible al tratarse de un sistema inercial.

En cuanto a la iluminación, hemos instalado una solución de LED combinada con una gestión inteligente, de modo que el sistema se autorregula en función de la luz natural exterior y se combina con detectores de presencia en todas las zonas que evita que las luces se enciendan cuando no hay gente trabajando.

Para gestionar todas estas instalaciones disponemos de  un puesto central ubicado en la sala de máquinas, el cual permite la recogida, visualización y análisis de cada una de las variables. Además está equipado con un software de control sencillo manejable incluso desde un Smartphone mediante
una sencilla APP.

Con todas estas medidas queda patente nuestro compromiso con la sociedad y el medio ambiente.

Autora: Teresa Marzo, directora del departamento de proyectos de Vía Célere.