Un vestidor con baño es una fórmula por la que muchos apuestan. Así, integrar el baño con el vestidor supone –en muchos casos– una manera muy inteligente de aprovechar el espacio cuando nuestro baño es bastante amplio, ¿verdad? En los últimos años, además, vemos arriesgadas y vanguardistas fórmulas que no solo combinan el baño con el vestidor, sino que también deciden integrar el dormitorio. De esta manera se obtiene amplitud y una sensación de espacio.

Lo cierto es que resulta muy cómodo encontrar la ropa cerca tras habernos dado una relajante zambullida o una ducha rápida. De esta manera, todo está a mano y en invierno evitamos tener que salir de la estancia –que está caliente y confortable– para buscar alguna prenda que se nos ha olvidado. No en vano, hablamos de dos tareas muy vinculadas y que, desde luego, resultan mucho más prácticas si las tenemos integradas en la misma estancia. Además, la combinación puede quedar muy elegante y original.

No obstante, no se puede realizar de cualquier manera y debemos atenernos a ciertas recomendaciones para llevar a cabo este pequeño ‘sueño’ en casa. ¿Quieres saber cómo seguir esta tendencia en tu propia casa? Pues entramos en faena.

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Claves para montar un vestidor con baño

  • Primeramente necesitamos amplitud. Por lo tanto, deberíamos renunciar a este capricho si nuestro baño es pequeño. De lo contrario, solo conseguiríamos atestar la estancia y crear sensación de agobio.
  • Los armarios han de ser cerrados o por lo menos que el área reservada a la ropa se sitúe lo bastante lejos para no recibir salpicaduras.
  • La madera debe ser resistente a la humedad y a los cambios drásticos de temperatura.
  • Trata de delimitar ambas zonas.
  • Procura que el espacio del inodoro mantenga su privacidad.
  • Puedes decantarte por crear compartimentos a través de un muro cristal si crees que así te gustará más el resultado o una comunicación directa.
  • No olvides la funcionalidad de la distribución.
  • Debemos tener presente que cada baño es único, presenta sus peculiaridades, además de que nuestras necesidades y ritmo de vida no son en todos los casos iguales. Por lo tanto, conviene pensar bien este aspecto a la hora de decantarnos por un vestidor con baño.
  • Ante todo debemos pensar en lo práctico y no convertirnos en esclavos de una moda o una tendencia.

Aunque la mayoría de vestidores suelen situarse en habitaciones donde no hay iluminación natural, si te decantas por unificar ambos espacios seguro que podrás beneficiarte de la luz natural que te proporciona una ventana. Lo cierto es que nada es más placentero que probarnos la ropa bajo una buena fuente de luz como la que nos proporciona el sol.

Además, si puedes, incluye una alfombra, pues ésta le añadirá un toque muy confortable a la estancia, además de poder caminar descalzo mientras sopesas qué calzado te gustaría ponerte. También un banco o una butaca para acomodarte mientras te calzas y no te olvides tampoco de los espejos de cuerpo entero, pues son muy útiles. Incorpóralo a la puerta para ganar espacio.

Ya verás cómo siguiendo estas pautas acabas con un vestidor con baño de película, ¿verdad?