Elena GalloEl futuro es verde en el sector inmobiliario europeo. En los últimos cinco años, el sector ha cambiado mucho en cuanto a estrategia de sostenibilidad se refiere. Tras la crisis hemos tenido que reinventarnos, ofrecer más calidad y apostar por algo que nos beneficia a todos a largo plazo. Son pocos los que afirman que la sostenibilidad no esté en su hoja de ruta. En Vía Célere, como todos ya sabrán, la sostenibilidad es parte de nuestro ADN, y prueba de ello son las nuevas promociones con calificación energética A (la más alta). Pero ¿Qué están haciendo fuera de nuestras fronteras?, ¿apuestan por la sostenibilidad como algo a futuro?, ¿realmente creen en ello? La respuesta es rotunda y unánime, y es sí.

PWC y Urban Land Institute emiten un informe de tendencias de mercado inmobiliario a nivel europeo, en el que 300 personas de diferentes nacionalidades y empresas del sector inmobiliario son encuestadas. En dicho informe, comentan que más de la mitad de los encuestados afirma conseguir alquileres más altos en sus inmuebles sostenibles. Cada vez son más las empresas que quieren alinear sus inmuebles con sus políticas de RSC. Dichos activos sostenibles generan mayor rentabilidad, ya que ofrecen mayor calidad, evitan la obsolescencia, y los elevados costes operativos.

No hace tanto tiempo que las certificaciones BREAM o LEED confirmaban las credenciales de un edificio en materia de sostenibilidad, pero hoy en día, gracias a la regulación de la Unión Europea, dichas certificaciones ya no son suficientes.

Puesto que los edificios representan el 40% del uso de la energía en la Unión Europea, las políticas que se están tomando son cada vez más exigentes, con regulaciones sostenibles cada vez más intensas, pidiendo a la industria inmobiliaria a gritos, conseguir los objetivos para reducir dicho gasto energético. Desde la Hoja de ruta de la energía para el 2050 hasta los objetivos 20/20/20 en materia de gases de efecto invernadero. La Unión Europea cuenta con una ambiciosa visión en materia de sostenibilidad.

En Francia, se aprobaron las leyes Grenelle I y II que exigen que todos los edificios nuevos produzcan más energía de la que consumen. En Reino Unido, exigen que la vivienda nueva tenga una eficiencia energética un 6% superior, a partir de este abril del 2014.

Los planes no solo alcanzan a los edificios de forma individual, sino que se están tomando medidas a nivel ciudad, un ejemplo de ello es Viena. El plan “Smart City Viena” prevé reducir las emisiones de carbono y mejorar la movilidad y el uso de recursos. En Nueva York está el “Plan NYC” en el que se han puesto en marcha planteamientos sostenibles para preparar la ciudad para el cambio climático.

Como pueden observar, fuera de nuestras fronteras, las estrategias verdes se están convirtiendo en una pieza esencial de las empresas. Y a medida que las regulaciones, el aumento de los costes energéticos y los inquilinos impulsen la demanda de mayores eficiencias energéticas, hablar de edificios sostenibles será de obligado cumplimiento.

Elena Gallo, nueva directora de expansión internacional de la compañía Vía Célere