¿Conoces la silla mariposa? Es un clásico del diseño de interiores. Su origen se remonta a los años treinta. La orginal constaba de un marco de acero de 12mm y un asiento de cuero de alta resistencia. La sencillez de su diseño y los pocos elementos necesarios para llevarla a cabo la han convertido en una de las sillas más reconocibles del siglo XX. Al principio se conocía como BFK, que eran las siglas de los nombres de los diseñadores (Bonet, Ferrari y Kurchan), pero popularmente se conoce como la ‘silla mariposa’. Te enseñamos todos sus secretos y cómo este tipo de silla puede encajar en tu casa.

Diseño: sencillez y sobriedad para una silla que ha perdurado décadas

A menudo la simplicidad es la clave del buen diseño. Esta silla solo tiene dos elementos: el marco y el asiento. Esto la convierte en una silla ligera y fácilmente transportable. Por su estilo, siempre ha encajado bien en terrazas o jardines, pero en los últimos años es muy común verla en el salón de casa. La inicial era de cuero pero a medida que se fue haciendo más popular, acabaron saliendo versiones de todo tipo de materiales. Tela entrelazada, poliéster de colores, piel… Sus posibilidades son casi ilimitadas y si bien es cierto que a la mayoría de la gente le parece cómoda, no es el tipo de silla en el que se aguanta mucho tiempo sentado. Pero aún así, como elemento de decoración es sobresaliente.

Además del asiento principal es común forrarla o taparla con algún otro elemento que le de color o carácter. Una funda, almohadones o incluso una manta, lista para cuando llegan los días de frío.

Por su propia construcción es muy fácil de mover, ya que al levantarla se pliega sobre sí misma y volverla a colocar es sencillo. Hay cientos de variaciones pero las más comunes son las que cuentan con los tubos de acero color metal o negro. En cuanto al asiento, a los más puristas les gusta que sea de cuero, pero las más económicas suelen usar telas o plástico, mucho má fácil de limpiar y mantener y perfectas para exteriores.

Cómo integrar la silla mariposa en mi casa

La silla mariposa es una de las pocas sillas que pueden estar pŕacticamente en cualquier zona de la casa sin desentonar. Para empezar es ideal como silla de terraza, jardín o balcón, y si estás en proceso de decorarlo, deberías plantearte optar por una de estas. En el salón, por supuesto. Como hemos dicho, los materiales más premium como la piel triunfan aquí, pero siempre se puede optar por una más económica y forrarlo a nuestro gusto. A menudo se venden telas de diferentes colores y diseños con lo que si eres de los que le gusta variar, un modelo sencillo que permita esto es la mejor opción. Por supuesto, la silla mariposa es perfecta para las habitaciones. Como silla auxiliar es ideal. A menudo acabará llena de ropa, pero es muy fácil encontrar un modelo que encaje en cualquier tipo de habitación y si molesta, siempre se puede plegar y guardar hasta otro momento. Incluso en pasillos o recibidores suficientemente anchos puede ser un buen sitio para colocar una de estas sillas. Da una vuelta por tu casa y piensa qué rincones tienes desaprovechados que te gustaría cambiar.

Un icono del diseño con miles de posibilidades

La silla mariposa es única. No solo es un icono del diseño sino que es práctica y cómoda. A menudo lo único necesario para darle un toque diferente a tu hogar es un elemento nuevo, que destaque sobre el resto y que sea, además, útil. La silla mariposa cumple todas estas características.