El revestimiento fachadas es un punto importante de cualquier casa. No en vano, será lo primero que observemos cuando lleguemos a ella y tendrá una estética y una apariencia en función del revestimiento que escojamos. Lo cierto es que no es baladí el tema y conviene sopesarlo antes de decantarnos por uno u otro. Además, el mercado ofrece múltiples opciones y, por lo tanto, tomar una decisión al respecto no siempre resulta fácil. Por ello, vamos a analizar las posibilidades a fin de poder decidir con la máxima información. Si es que la primera impresión es muy importante y nuestras viviendas no son una excepción, ¿verdad?

Diferentes tipos de revestimiento fachadas

Ten presente que al seleccionar un revestimiento no solo debes guiarte por criterios estéticos, sino que también has de saber que el revestimiento de tu fachada desempeña un papel muy importante para proteger el edificio de los fenómenos meteorológicos, además de contribuir a un correcto aislamiento térmico de las casas. Por lo tanto, has de reparar en estos aspectos antes de dejarte embaucar por la estética que el revestimiento pueda aportar a la vivienda.

¿Piedra natural o artificial?

La piedra natural es una apuesta muy recurrente. Asimismo, el catálogo de piedra natural es bastante extenso y variado: granito, mármol, pizarra, travertino… Lo cierto es que nos encontramos con un material de construcción cuyo empleo se conoce desde la prehistoria. Además, en España existen muchas fábricas especializadas en este sector y, por supuesto, un gran número de canteras de donde se extrae este clásico revestimiento fachadas.

Sin embargo, en los últimos años también está ganando presencia la piedra artificial. En concreto, para la fabricación de este material se emplea una mezcla de cemento de buena calidad, arena lavada de río, sílices de gran propiedad, además de marmolina. Para conferirle una estética en particular se recurre a óxidos minerales, pigmentos naturales o incluso sintéticos.

¿Y qué tal el metal para revestimiento fachadas?

El metal también gana terreno en edificios de diseño más moderno y vanguardista. Dicho material presenta como ventajas no solo el aspecto original y llamativo que imprime al edificio, sino también lo fácil que resulta su aplicación en cualquier tipo de superficie ya sea de ladrillo, estuco u hormigón. Tampoco hay que olvidar que mejora en gran medida el aislamiento de la casa; una circunstancia que, sin duda, repercutirá en un menor gasto energético y, por lo tanto, en nuestra factura.

Y dos clásicos, el estuco y la cerámica

En el caso del estuco, hablamos de un material muy económico a la par que resistente y que se compone de arena, cal y agua. Asimismo, es muy versátil dado que permite conseguir diferentes texturas.

Por su parte, la baldosa cerámica es un material de gran recorrido a lo largo de la historia, y es habitual encontrarlo en el recubrimiento y decoración de muchas fachadas de nuestro entorno. También ofrece gran variedad de acabados y de precios.

En suma, el revestimiento de la fachada de nuestra casa encarna un importante aspecto de nuestra futura vivienda y, por lo tanto, debemos prestarle la debida atención y tiempo pues todos sabemos lo importante que es una primera impresión y un correcto aislamiento.