Envejecer madera es un interesante truco para dotar de una segunda vida a nuestros muebles. Lo cierto es que en los últimos años existe un gran interés por la restauración de muebles y por aprender a sacar de ellos su esplendor inicial.

Sobre todo porque los muebles con cierta antigüedad –si son de calidad– suelen ser muebles muy robustos y de un estupendo acabado. La mayoría, por cierto, realizados a mano.

Además, los criterios de sostenibilidad nos animan a sacar partido de la antiguo y reciclar nuestro mobiliario. De esta manera, ahorramos recursos. Si nos esmeramos, pueden acabar convirtiéndose en la pieza estrella y única de nuestra casa y de la que más nos enorgullezcamos, por cierto. De hecho, habremos sido nosotros los máximos responsables de su recuperación y que ahora vuelva a lucir como antaño o mucho mejor que entonces. Todo dependerá de nuestra habilidad con la lija, nuestro gusto y, por supuesto, las posibilidades del mueble en cuestión.

¿Cómo envejecer madera? Primero prepara el mueble

Existen diversas maneras de envejecer madera. Algunas son más sofisticadas que otras dependiendo de las herramientas que empleemos y de la complejidad del mueble que hayamos escogido o de los colores implicados.

Lo cierto es que existen muchas técnicas para envejecer madera.

  • Primeramente deberemos preparar el mueble. Por lo tanto, retira todo aquello que te puede molestar en tu labor como manetas o accesorios, además de separar los cajones. También has de limpiar todo con amoniaco, alcohol o algún producto desengrasante. Una vez realizada esta operación, podemos empezar el trabajo. Y, cómo no, ubica el mueble en un sitio donde no haya problemas con las manchas y cubre el suelo con papel de periódico o cualquier otro material que tengas a tu disposición.
  • Posteriormente escoge el color que deseas que tenga tu mueble, aunque puede que ya esté pintado del tono que deseas.
  • Es aquí donde entra en juego la lija. Puedes optar por dos modos de hacerlo. Por un lado, el papel abrasivo. Has de saber que existe una clasificación en función de su granulometría. Así, podemos hablar de papeles abrasivos del número 50, el más grueso, y los de 600, los más finos. Ten presente que cuanto más pequeño es el número del papel, más lijará. Para tu comodidad, te informamos de que existen tacos para pulir que son bloques de madera, corcho o caucho que envolvemos con el papel abrasivo que hemos escogido para la tarea. Aunque también es posible que necesites una manera más rápida de lijar y que no te agote tanto. En este caso, podemos recurrir a una lijadora eléctrica. Por supuesto, esta opción exige un mayor desembolso económico pues debemos atenernos a las normas de seguridad y emplear gafas protectoras, mascarilla y tapones para los oídos.

Decidirnos por una u otra opción ya es una cuestión muy personal. Aunque, sin duda, si solemos envejecer madera con cierta frecuencia, y prácticamente la restauración de muebles se ha convertido en una de nuestras grandes aficiones, haríamos bien en hacernos con una lijadora eléctrica.

En suma, envejecer madera es todo un arte, además de una manera muy sencilla de aportar un toque nuevo a unos muebles algo desfasados pero que, sin duda alguna, merecen una segunda oportunidad.

No dudes de que si te esmeras en la técnica y le echas imaginación, el resultado te sorprenderá y querrás repetir la jugada con algún otro mueble heredado. ¡Es adictivo!