Raquel Tahoces de San Juan, directora de inversiones de Vía CélereEl modelo de financiación en la compra de suelo ha sufrido un cambio radical en estos últimos años. Las circunstancias de mercado han obligado a poner en marcha la imaginación  para diseñar nuevas fórmulas que faciliten el acceso a la adquisición del mismo fundamentalmente motivadas por uno de los actores principales, la entidades financieras.

En este sentido podemos enumerar ya algunas opciones bastante consolidadas cuales son:

–          Aportaciones tanto con entidades financieras como con otro tipo de titulares de suelo, se trata de la fórmula muy demanda por la empresa promotora ya que facilita al promotor el acceso al suelo a cambio del pago a la propiedad en producto resultante, las ventajas para ambas partes son claras ya que el promotor en un primer momento sólo hace frente a los costes de adquisición y proyecto;  y para la propiedad del suelo es muy buena opción para hacer líquido un activo que en el momento de la venta no lo es. De esta fórmula también se están dando casos mixtos en los que el comprador paga parte en metálico y parte en especie.

–          Opciones de compra para gestoras de cooperativas, esta opción facilita a la gestora a buscar durante el plazo de vigencia de la opción a los futuros cooperativistas, a pesar de que en el momento de la compra del suelo las cantidades a aportar por los mismos suelen ser bastante elevadas, en determinadas zonas donde hay una demanda clara por ubicación y precio esta fórmula está funcionando muy bien. 

–          Préstamo promotor condicionado a determinados niveles de  venta, con esta vía las entidades financieras se garantizan que el activo que financian tenga éxito comercial para el porcentaje de venta acordado. El promotor incurre en gastos de proyecto y comercialización, pero si el activo es estratégico es una forma de anticipar la respuesta comercial del cliente.

Raquel Tahoces, directora de inversiones de Vía Célere