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Que son hipoteca puente

Pero ¿qué es eso de la hipoteca puente?  Es común que cuando todavía estamos enfrascados en el pago de una hipoteca, queramos adquirir otra –ya sea porque nos mudamos de ciudad o porque nuestras necesidades de espacio han cambiado–, pero antes necesitamos vender la que ya tenemos, ¿cómo se resuelve esto? Pues acudiendo a la figura de una hipoteca puente (también llamada hipoteca cambio de casa) que está especialmente pensada para salir al paso de estas situaciones.

En concreto, la hipoteca puente es un préstamo que nos permitirá adquirir la nueva vivienda sin tener que aguardar a que se consume la venta de la anterior. Desde luego es perfecta si nos vemos en esta tesitura y nos urge la compra. Por lo tanto, vamos a estudiarla con más detenimiento porque seguro que hay muchos interesados.

¿En qué consiste la hipoteca puente?

Como decíamos, hay muchas razones que nos hagan sopesar un cambio de vivienda y que, además, no podamos aguardar a vender nuestra actual vivienda. Así, el hipotecado paga una sola cuota en vez de dos (por cada hipoteca) y asume el compromiso de vender la vivienda antigua en un plazo que puede variar entre los dos y cinco años.

Ventajas de la hipoteca puente

  • Uno de los principales atractivos de esta clase de hipotecas es que podemos comprar esta nueva vivienda sin que nos apremie la necesidad de vender la que ya tenemos. Por lo tanto, podemos esperar al mejor postor y, por lo tanto, no tendremos necesidad de malvender.
  • Asimismo, hasta que no se produzca la venta de la primera vivienda, no tendremos que pagar una cuota más elevada por la hipoteca.
  • Otra ventaja es que podemos alquilar la vivienda actual y compensar el pago de las cuotas. De esta manera podremos esperar cómodamente la mejora del mercado inmobiliario o, simplemente, una persona interesada en la compra.

Inconvenientes de las hipotecas puente

Por supuesto, todo tiene su contrapartida. Por lo tanto, no te dejes deslumbrar por las ventajas y sopesa los siguientes ‘peros’:

  • Dichas operaciones conllevan un riesgo más alto. Así que los bancos exigen al cliente una mayor solvencia para poder contratar una hipoteca puente. 
  • El cliente tiene un plazo para vender su vivienda que no suele superar los cinco año. En suma, no podemos dormirnos en los laureles y debemos tratar de encontrar cuanto antes a un posible comprador. No es descabellado que demos con ningún interesado durante todo ese lapso.
  • Asimismo, debemos hacer frente a un incremento en los costes. No en vano, se nos pide que constituyamos un préstamo hipotecario de mayor importe.