Muchos estudios han demostrado que para lavar la misma cantidad de platos, el lavavajillas es la opción más eficiente en cuanto a consumo de energía, tiempo y ahorro. Pero no todos los lavavajillas son iguales y por ello es importante, antes de comprar uno nuevo debemos conocer bien cuales son nuestras necesidades.

Lo que debes saber para elegir el lavavajillas perfecto:

Tamaño y capacidad. ¿De cuánto espacio disponemos? Lo primero es calcular el espacio que tenemos para colocar el electrodoméstico. No hay que obcecarse en buscar uno que encaje a la perfección, es posible que uno más pequeño sea más recomendable. El hueco sobrante siempre se puede rellenar de otras maneras. La mayoría de lavavajillas varía entre 45 a 86 centímetros de altura. Este tamaño suele estar directamente relacionado con su capacidad. Ésta se suele medir en ‘servicios’, que son los platos, vasos, cucharas etc. que suele utilizar un comensal en una comida normal. Si el lavavajillas tiene capacidad para 5 servicios, significa que podremos lavar todos los platos y cubiertos de diez personas simultáneamente. Escoge la que se adapte mejor al número de personas que vivan en la casa y a la frecuencia de uso.

Gasto energético. Es una de las características más importantes y más a tener en cuenta. Hay que elegir siempre que sea posible una calificación de A+ o superior. A lo largo de la vida útil del electrodoméstico, ese consumo menor significará un ahorro de dinero bastante grande. Además está el punto de vista ecológico, ya que un menor consumo de energía es bueno para todos. Conclusión: merece la pena pagar un poco más por un lavavajillas eficiente.

Prestaciones. Ésta es la parte más complicada porque es difícil conocer de antemano qué características vamos a usar. Por lo general, es conveniente tener en cuenta tres cosas: cesta regulable (que permita cambiar la altura de la bandeja para meter platos y vasos más altos), varillas abatibles (que se puedan plegar para usar el espacio de manera distinta y meter objetos de mayor tamaño de manera puntual) y la tercera bandeja (suele ser una más pequeña y manejable para cubertería, pero que ahorran mucho espacio en el resto del aparato.

Servicio técnico. No te fijes solo en el precio, mira también cómo es el servicio post venta. Muchas marcas no tienen este departamento tan desarrollado y ante cualquier eventualidad, pueden tardar muchas semanas o incluso meses en reparar el electrodoméstico. Asegúrate de que hay servicio en tu ciudad.

Garantía. Es otra de las cosas que vienen de la mano con el servicio técnico. Un mayor periodo de garantía nos garantiza, a priori, una mayor calidad del producto. Los hay con garantía de hasta diez años, lo que nos da una mayor tranquilidad a la hora de adquirirlo. Eso sí, ojo con las garantías ‘ampliables’. Procura que el lavavajillas venga con la garantía original del fabricante y no una garantía extendida por la que hay que abonar un extra. Siempre es mejor que el ese periodo esté respaldado por el fabricante y no por un tercero.

Diseño. Además del color, hay pocas cosas que se puedan elegir para que el electrodoméstico encaje en nuestra cocina. Sin embargo hay una opción bastante popular en los últimos años: el lavavajillas integrable. Se trata de disimular la puerta del lavavajillas con el mismo material que el resto de muebles de la cocina, que puede ser madera, metal o incluso plástico. La idea es que al estar cerrado, no se note que en ese punto hay un lavavajillas, con lo que se consigue una estética más homogénea y decorativa.

Siempre es conveniente preguntar a los expertos sobre las necesidades que tengamos antes de tomar la decisión, pero con estos consejos podrás ir con una idea mucho más clara de qué tipo de lavavajillas comprar. El resto depende de tu gusto y del dinero que puedas invertir.