Decorar la habitación de los pequeños de la casa es una aventura. Probablemente para nuestro hijo sea un lugar mágico, con juguetes, héroes o princesas donde las historias y los sueños se transformen en realidad. Seguramente para ellos, la estancia será algo más que el lugar de dormir. Por eso, debemos inspirarnos en los gustos de nuestros hijos y decorar “su espacio” dejándonos orientar por ellos.

Tengan los gustos que tengan, algo muy recurrido es utilizar papeles decorativos en las paredes o vinilos. Existen una amplia variedad de formatos y colores con los que poder jugar: lisos, estampados, animales, motivos florales etc. O también podemos crear una pizarra con una pintura especial -suele ser de color negro o verde mate- en la zona que más iluminación tenga ya que absorbe mucho la  luz. Las pizarras suelen ser muy acertadas y además, podemos elegir su forma y tamaño, así evitaremos -en la medida de los posible- pintadas en las paredes.

Respecto al mobiliario, lo mejor es optar por muebles sencillos, que no ocupen mucho espacio y que sean modulables, así, con el paso del tiempo, podemos ir cambiando y ajustando la habitación a sus necesidades.