Foto Sandra LlorenteRedes de innovación profesional? A nadie se le escapa la imagen de una empresa automovilística con ingenieros de bata blanca que prueban la aerodinámica de sus vehículos con complicados softwares para optimizar  el diseño y la eficacia de sus nuevos vehículos, o con nuevas muestras de materiales más ligeros, ergonómicos o novedosos.

Esa escena es perfectamente extrapolable al sector aeronáutico, naval, industrial…. A todo lo que englobamos como sector tecnológico. Sin embargo, es difícil imaginar esa misma situación en el sector de la construcción.

Los usuarios son capaces de distinguir diferentes tipos de motores de coches y partes del mismo que mejoran el uso y seguridad, conocen ventajas y desventajas, precios y consumos de diferentes combustibles, y sin embargo no tienen un criterio definido a cerca de la eficiencia y confort de las instalaciones de sus viviendas.

Los materiales utilizados para edificar los espacios donde pasamos mayor tiempo y sus técnicas de ejecución son del todo obsoletas, pero todos los agentes que participan en este proceso, incluido el cliente final, se sienten cómodos con estas técnicas y productos finales. Esto es debido muy probablemente a la falta de información y falta de posibilidades de elección de diferentes sistemas. Todos ofrecen lo mismo.

La escasez de nuevos materiales y procesos está cambiando esta tendencia. Debemos ser capaces de imaginarnos arquitectos y técnicos de bata blanca que prueban en una fábrica los productos que implementarán en las viviendas que van a construir, que van a fabricar. La semana pasada se celebró en Madrid el Salón Internacional de Soluciones para la Construcción Sostenible donde se atisba un punto de inflexión en un sector tan poco propicio a los cambios como el de la construcción.

Estamos ante el inicio de una revolución, de un cambio de procesos y productos que den al usuario final el confort y garantías que está demandando, para formar parte del sector tecnológico.

Sandra LLorente, directora de sistemas industrializados de Vía Célere