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La envolvente térmica

En un edificio se debe buscar un equilibrio entre el confort interior (tanto si se destina a viviendas como a locales u oficinas), y la eficiencia energética. Uno de los factores que influyen para lograr ese equilibrio es la envolvente térmica. Descubre en qué consiste, qué características tiene y cómo influye en la eficiencia energética.

La envolvente térmica de un edificio funciona de una forma parecida a nuestra piel, protege del aire, de la humedad y de la temperatura. La envolvente térmica está compuesta por los cerramientos del edificio que separan las partes que son habitables del exterior, y las particiones interiores que separan los recintos habitables de los no habitables.

Los cerramientos pueden ser la cubierta, los muros, los suelos y las ventanas, entre otros. Los recintos habitables son las viviendas, por ejemplo, y los no habitables los garajes, entre otros.

¿Qué elementos tienen la envolvente térmica de un edificio?

La envolvente térmica suele estar compuesta por una serie de elementos que son los siguientes:

  • Los cerramientos opacos: que pueden ser muros, suelos y cubiertas, pueden estar en contacto con el aire o con el terreno.
  • Los huecos, son los vidrios y marcos.

El comportamiento energético de cada elemento depende de diversos factores como:

  • Los materiales de los que esté compuesto.
  • Sus propiedades, como el grosor, el color o la conducción de calor.
  • La situación de otros objetos. Por ejemplo, un toldo o una persiana sobre una ventana.
  • El clima. No es lo mismo un edificio que está en Santander que uno que está en Sevilla, el clima influye y la envolvente térmica tendrá que ser diferente para adaptarse a cada caso.
  • La orientación también influye en el comportamiento energético.

Cómo mejorar la eficiencia energética de la envolvente térmica

Antes de nada se debe cotejar con un técnico la situación de la envolvente térmica para conocer el grado de eficiencia energética y establecer los pasos a seguir para mejorarla. Para ello el técnico deberá realizar una inspección, analizar la documentación del edificio (planos, calidades etc.) y elaborar un informe que contenga las conclusiones sobre la situación y las acciones que se pueden llevar a cabo.

Algunas de las acciones que se pueden realizar para mejorar la eficiencia energética de la envolvente térmica son las siguientes:

  • Reforzar el aislamiento de la fachada ya existente.
  • Instalar una nueva fachada.
  • Anular el puente térmico que puede existir en ventajas, galerías o lucernarios.
  • Aislar la cubierta del edificio.

Las acciones pueden ser de muy diverso tipo y es esencial ver el edificio como un todo, para darle importancia a todos los elementos que puedan afectar a la eficiencia económica. No se trata solo de ahorrar dinero sino de reducir el consumo de energía.