Aprovechar el espacio es un requisito esencial en una casa pequeña y puede ser uno de los motivos por los que te plantees convertir una puerta normal en corredera. Te contamos las ventajas e inconvenientes y cómo hacer el cambio.

Seguro que alguna vez has visto un espacio reducido en el que la puerta abatible ocupaba mucho y has pensado en cuál podría ser la solución. Al tener que dejar espacio para abrir y cerrar la puerta se pierde mucho espacio y hay que buscar otras alternativas posibles.

Convertir puerta normal en corredera paso a paso

Antes de nada debes saber que, en general, hay dos tipos de puertas correderas: las que necesitan obra y las que no. Las que necesitan obras son las que al abrirse se meten dentro del tabique, y las que no necesitan obras son las que quedan a la vista y se montan sobre unos rieles en la pared.

  • Paso 1: prepara el hueco. Tendrás que recrecer el hueco de la puerta abatible y la opción más adecuada es utilizar tapetas o jambas y forrar el marco. De esta forma lograrás reducir el hueco de la puerta.
  • Paso 2: prepara la puerta. Para que la hoja de la puerta pueda correr fácilmente debe tener un canal inferior mecanizado, aunque también puedes usar un perfil con forma de L de aluminio o de PVC. De esta forma evitarás que la puerta se mueva transversalmente.
  • Paso 3: el acabado. Tendrás que sellar los agujeros de las bisagras y del picaporte, para ello podrás utilizar masilla y pintura.

Los rieles de la puerta corredera pueden quedar a la vista y convertirse en un elemento decorativo más de tu casa.

Ventajas e inconvenientes de las puertas correderas

Si te has decidido a cambiar una puerta abatible por una corredera te contamos las ventajas e inconvenientes de las puertas correderas:

Ventajas:

  • Ahorro de espacio. Esta es la ventaja más evidente de las puertas correderas. Al ir pegadas a la pared no ocupan el espacio para abrir y cerrar que ocupa una puerta abatible.
  • Aprovechar el espacio con los muebles. Con el espacio que te ahorran las puertas correderas podrás utilizar muebles que aprovechen mejor los metros disponibles en tu casa.
  • Unir espacios diferentes. Por ejemplo, si tu cocina es pequeña puedes poner una puerta corredera entre ésta y el salón, de forma que al abrirla el espacio sea más amplio y la luz vaya de una estancia a otra.
  • Fácil mantenimiento. Con una simple limpieza de vez en cuando del mecanismo de la puerta corredera se mantendrá en perfectas condiciones.
  • Comodidad. Las puertas correderas son más cómodas porque no se abren o cierran solas con el viento u otros factores.

Desventajas:

  • Si el mecanismo de la puerta corredera no se coloca bien puede quedar atascada y puede que haya que desmontarla para colocarla de nuevo.
  • En el caso en que los rieles se ensucien el mecanismo puede dejar de funcionar bien.

¿Dónde te gustaría poner puertas correderas?