¿Una cama japonesa? Si se te ha metido entre ceja y ceja esta posibilidad para el descanso en tu dormitorio, pero todavía recelas de sus ventajas, vamos a ver qué podemos hacer por ti. Por lo tanto, prepárate pues tenemos previsto un artículo muy didáctico para que puedas decidir con conocimiento de causa acerca de si te conviene o no una cama japonesa para tu descanso.

¿Sabes qué es una cama japonesa?

Sin embargo, antes que nada vamos a explicarte en qué consisten estas camas, ¿te parece? Seguro que estás habituado a ver en las películas ambientadas en Japón estas camas tradicionales que se distinguen por situarse a ras de suelo. Sin ir más lejos, la exitosa serie de dibujos animados Doraemon es un buen ejemplo de esta costumbre, aunque es cierto que está cayendo en desuso en el propio Japón y las generaciones más jóvenes ya no la emplean.

En concreto, se trata de un futón o tatami pues las reducidas dimensiones de las casas japonesas obligaban a sus moradores a instalar muebles más bajos y, por lo tanto, a dormir prácticamente en el suelo.

También era factible dormir en contacto con el suelo sin que ello supusiera una incomodidad porque los cimientos de las casas japonesas solían elevarse unos centímetros por encima del suelo. Esta circunstancia permitía un aislamiento térmico, de modo que dormir en el suelo no suponía levantarte con el frío metido en los huesos.

Te invitamos a que leas uno de nuestros posts anteriores –pues no queremos pecar de redundantes– donde hablábamos de las increíbles ventajas que tenía para el cuerpo dormir en el suelo. Léelo y verás que los convencidos cada día son más y más. Quizás tú mismo en breve.

¿Qué necesitas para tu cama japonesa?

Seguro que has escuchado muchas veces hablar del futón. Así, esta cama tradicional japonesa es un colchón fabricado con materiales naturales que han sido colocados en capas horizontales y que posteriormente han de ser cosidos a una funda de algodón.

Como ventajas podemos citar lo fácil que resulta plegarlo durante el día y sacarlo por la noche. De esta manera puedes dedicar ese espacio a otros usos. Algo que te vendrá tremendamente bien si andas escaso de metros. No obstante, si no lo consideras pertinente, siempre puedes dejarlo preparado sobre la base de tatami como si fuera una cama convencional.

Si quieres, te ponemos al tanto de la nomenclatura japonesa. En este sentido, te informamos de que el futón japonés suele ser fino, de unos 6 o 7 centímetros, y se llama Shikibuton. Además, está unido a una funda llamada Kakebuto e incluye una almohada que se conoce como Makura.

Actualmente los futones pueden encontrarse elaborados en infinidad de materiales, pues han sido adaptados al gusto occidental, aunque siempre respetando su esencia: futones de algodón, de lana virgen, de látex, o una combinación de estos materiales.

¡Y no olvides el tatami para tu cama japonesa! Éstos suelen estar rellenos de paja de arroz prensada y recubierta por una suave estera de largos y lisos tallos de junquillo. Su fabricación se distingue por ser artesanal. Consulta las medidas, pues hay muchas para elegir.

En definitiva, dormir al modo japonés es toda una tendencia que se ha hecho hueco en nuestras casas por lo sano de esta opción y porque, además, nos proporciona un espacio extra en casa. Y eso siempre nos viene de perlas, ¿verdad?