La madera de iroko es la dura competidora de la madera de teca. De hecho, se la suele apelar como falsa teca o teca africana por las similitudes entre ambas.

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Así, la madera de iroko se distingue por su alta resistencia y durabilidad. Si seguimos ahondando en sus características, nos topamos con este increíble rango de virtudes:

  • Resistente al agua y a los insectos
  • Es muy sencillo trabajar con ella
  • Se puede encolar
  • Y con el tiempo, suele oscurecerse

En cambio, a diferencia de la teca, es más ligera y menos aceitosa.

¿De dónde procede la madera de iroko?

Esta madera se obtiene a partir de un árbol tropical llamado milicia excelsa que crece en los bosques de Angola, Camerún, Congo, Nigeria, Etiopía, Kenia o Mozambique.

Podemos hablar de una segundo árbol conocido como milicia regia, cuya madera recibe el nombre de iroko, aunque ésta es más densa e incluso se considera que presenta una mejor calidad.

Lo cierto es que la madera de iroko ha experimentado un boom e incluso se habla de la explotación de los bosques de milicia excelsa con el fin de producir esta clase de madera.

A tal extremo ha llegado su uso incontrolado que, desde 1998, figura en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICIN).

Por lo tanto, debemos cerciorarnos de que la que adquiramos para nuestra casa ostente el certificado medioambiental y no admitir cualquier origen, pues éste puede ser ilícito.

La madera de iroko para el exterior

La durabilidad y resistencia de esta madera la convierten en una de las mejores apuestas para el exterior de las viviendas. También se suele emplear para ventanas. De este modo, sobrelleva como pocas las acometidas del calor y frío extremos, además de la lluvia y la exposición a la intemperie.

A esto hay que añadir que su mantenimiento es bastante sencillo como explicaremos a continuación. Por lo tanto, en caso de optar por la madera de iroko para terrazas o pérgolas, atento a su mantenimiento,

Mantenimiento de la madera de iroko

Para su conservación, debemos aplicar  los mismos aceites restauradores que se emplean para el cuidado de  la teca. Debemos insistir en el hecho de que ambas son muy similares e incluso la madera de iroko, como decíamos al principio, se ha granjeado el sobrenombre de falsa teca.

Además, con una frecuencia de cada tres o cuatro meses, debemos limpiar la madera con agua tibia y una solución jabonosa. Si sigues estos sencillos pasos, tu madera de iroko apenas evidenciará el pernicioso paso del tiempo.

Madera de iroko también para el suelo de los baños

Dicha madera se ha convertido, asimismo, en una buena opción para el entarimado de los baños e incluso en saunas. Esto se debe a su origen tropical y a que está más que acostumbrado al agua.

De modo que no temas lucirlo en el suelo de tu baño, pues su resistencia a la humedad es legendaria.