En casi todos los rincones de una casa se pueden encontrar espacios infrautilizados. Es importante hacer un repaso a nuestra casa y tener claro dónde están esos espacios y cómo podemos aprovecharlos. A menudo es difícil encontrar un objeto o mueble que encaje perfectamente. Sin embargo es mucho más fácil encontrar cajas y cestos del tamaño adecuado que, además de servir para decorar, son útiles ya que se pueden usar como lugar para almacenar pequeñas cosas que se van acumulando en estanterías y mesas y que rompen la estética y el orden de nuestro hogar.

El mimbre: la solución milenaria para las casas del siglo XXI

El mimbre es una fibra vegetal usada desde hace cientos de años esencialmente para usarse en el tradicional arte de la cestería. Este tipo de cestos tenían un uso eminentemente práctico y hasta pasados muchos siglos nadie ha visto este tipo de objetos como algo digno de decorar nuestro salón. Sin embargo la saturación de los materiales sintéticos en las construcciones modernas (fibras, plásticos, imitaciones de madera, vinilos, etc.) le ha dado una segunda vida a los materiales clásicos como el mimbre, ya que además de funcionar a la perfección para su cometido (son resistentes y fiables) otorgan calidez a los espacios y a menudo ayudan a que el entorno sea visualmente más agradable.

El mimbre es un material extremadamente resistente que además aguanta muy bien en condiciones adversas. Si bien es cierto que su exposición al sol terminará en una decoloración y deterioro evidente de las fibras, la humedad no hace mucha mella en su estructura, lo que lo hace el material ideal para usarse en los baños.

Existen multitud de cestos y cajones de mimbre de todas las formas y tamaños. Hay muchos modelos de estanterías o cajoneras en la que solo la estructura es de metal o madera, dejando espacio al mimbre para rellenar los huecos. El clásico cesto de la ropa sucia ha de ser de mimbre. Permite transpirar a las prendas (evitando que la humedad la estropee) y además es muy ligero, con lo que incluso llena no será un problema para moverla. Usar cajones de mimbre para guardar la ropa es una excelente idea. Y siempre puedes sustituir tus cajones de madera por unos de mimbre hechos ad hoc.

Este material, similar a la madera, tiene otra ventaja fundamental. Se puede combinar con diversos materiales y elementos para darle un toque diferente, y a menudo la combinación suele funcionar. Por ejemplo, si colocamos una tela en la parte interior a modo de funda y dejamos que sobresalga por los bordes y la ajustamos con un lazo o similar, podremos darle color a los cestos, pudiendo lavar la tela en cualquier momento y adaptando estos objetos al espacio circundante perfectamente.

El salón también es un lugar destacado cuando hablamos de este tipo de cestos. Piensa en algunos para guardar revistas o libros, quizá uno pequeñito y plano para el mando a distancia o, por qué no, uno pequeño en la entrada para dejar las llaves.

A la hora de almacenar objetos las opciones suelen limitarse al plástico o como mucho a la madera. Sin embargo el mimbre, que lleva años utilizándose para este tipo de cosas, ha demostrado que no solo es más estético en las casas modernas, sino que además aguanta mucho mejor el paso del tiempo y suele cumplir mejor su función. Dale un repaso a tu casa y piensa dónde podrías colocar un cestito de mimbre para recuperar el espacio perdido.