En mayo de 2015, Tesla lanzaba al mercado las baterías Tesla Powe Home. Un sistema cuyo principal objetivo es conseguir que los hogares y las empresas reduzcan su dependencia de las compañías eléctricas y ahorren en su factura de la luz. Como indicó en su momento Elon Musk, CEO de Tesla: “Nuestro objetivo es transformar totalmente la infraestructura energética mundial para que sea totalmente sostenible y sin producir emisiones de carbono”. Un conjunto de baterías capaz de crear un ecosistema de energía limpia y que actualmente cuenta con dos modelos. Uno que ofrece energía de 10 kWh y que permite almacenar energía y otro de 7kWh para el uso diario. Para que puedas hacerte una idea de lo que supone 1 kWh, debes tener en cuenta que con él es posible mantener un portátil encendido hasta dos días.

Gracias a ella, podremos seguir disfrutando de energía en caso de corte de energía, por ejemplo cuando los picos de consumo son más altos. Además podemos guardar energía durante el día para utilizarla en las horas nocturnas. Y, aunque tiene un coste de unos 2.500 euros, además de la instalación y el coste de los paneles solares, al ritmo que va aumentando el precio de la luz, el gasto queda amortizado en unos pocos años. Eso sí, en el caso de que quisiéramos tener un sistema de electricidad completamente independiente de las eléctricas, deberíamos optar por el sistema de 90kWh, lo que rondaría los 23.000 euros. Un desembolso que no todo el mundo puede permitirse.

¿Qué ahorro supone para una familia instalar Tesla Powerwall Home Battery?

En España un hogar consume de media alrededor de 9.922 kWh cada año, según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) dependiente del Ministerio de Industria. Esto quiere decir que el consumo mensual es de 826 kWh y el consumo diario de 27 kWh. Con lo cual una única batería no sería suficiente para proporcionar la electricidad que un hogar necesita, pero si para abaratar la factura de la luz y no depender por completo de las compañías eléctricas.

Un hogar gasta alrededor de 990 euros al año en la factura de la luz (unos 82 euros al mes). Pero todavía es pronto para saber cuál sería el ahorro pues no podemos contabilizar los picos de consumo, donde el gasto es mayor. Y es que aún no están instalados en todo el territorio nacional los contadores digitales que los computan. Lo que si podemos estimar es que podría reducirse a la mitad la factura de cada hogar.

El caso español

En Europa la legislación varia considerablemente de un país a otro. Mientras que en algunos países europeos la energía que se produce no se almacena, sino que se consume in situ y se vierte a la red a cambio de un bono energético para reducir la factura de la luz, en España nuestro gobierno además de haber mostrado un interés escaso por fomentar las energías renovables, ha penalizado el autoconsumo a través de un impuesto, lo que favorece a las compañías eléctricas y les da un control total y absoluto del mercado. El autoconsumo es legal, pero la instalación es compleja y muchas veces se encarece por la normativa vigente.

Por un lado, hay que asegurarse de que la energía producida nunca es mayor a la consumida, por lo que el sistema no es completamente eficiente. Es cierto que podemos registrarnos como productor e intentar vender los kilowatios sobrantes, pero entonces deberemos armarnos de paciencia para luchar contra la burocracia que ello conlleva. Por ejemplo, un kit básico de autoconsumo con un dispositivo inversos y un aplaca solar cuesta unos 500 euros, pero para cumplir con la legislación habría que realizar una memoria técnica, instalar un punto de conexión, solicitar un permiso de obras, instalar un contador bidireccional… Lo que al final eleva el precio hasta los 1.000-1.200 euros.