Muchos de nosotros hacemos tareas del hogar a diario como poner la lavadora, fregar los platos, hacer la comida o limpiar la casa, entre otras. Involucrar a los niños en estas tareas es necesario para que aprendan a asumir sus propias responsabilidades y para que ayuden a sus padres.

Vas a necesitar una gran dosis de paciencia para explicarles lo que tienen que hacer, para insistir y para que tengan una continuidad en lo que hagan. Estas son las pautas que te proponemos.

Anota las tareas y asígnalas cada semana

Haz una lista con las tareas a realizar cada semana y asigna cada tarea a una persona. Dependiendo de la edad de tu hijo podrás asignarle una u otra tarea. Por ejemplo, si tu hijo tiene unos 3 años puedes asignarte tareas sencillas como poner la ropa sucia en el cesto o que se vista solo. Si tu hijo tiene unos 7 años puede ayudarte ordenando su habitación.

Es importante que le asignes a tu hijo tareas que pueda hacer en función de la edad que tenga porque si hace algo que todavía no puede, es posible que se sienta frustrado. La planificación que hagas colócala en un lugar visible y escribe si se ha hecho o no cada tarea. Para hacer la planificación más divertida puedes utilizar imágenes de cada tarea, a tu hijo le resultará más fácil de recordar.

Utiliza palabras positivas

No se trata de obligarse a hacer las cosas, sino de que entiendan que es parte de su labor en la casa. Para que entiendan bien lo que tienen que hacer utiliza siempre un lenguaje positivo y sencillo que les haga ver los beneficios. Por ejemplo, ordena tu habitación y estará más bonita.

Enséñales a hacerlo

Además de dar las explicaciones que estimes oportunas, tendrás que enseñarles cómo se hace cada tarea y dar ejemplo. Ármate de paciencia porque es probable que a la primera no les salga perfecto y, sobre todo, da ejemplo, no tiene mucho sentido que les pidas que ordenen su cuarto cuando el tuyo está muy desordenado.

No lo hagas por ellos

Si tu hijo ya se puede vestir solo o ir al baño solo, es mejor que no lo hagas por él, porque no lo necesita y porque debe aprender a asumir pequeñas responsabilidades en su vida, que le ayudarán a asumir responsabilidades mayores de adulto.

Ofrece pequeñas recompensas

La motivación de tu hijo por ayudarte y por hacer cosas solo puede aumentar si le ofreces pequeñas recompensas si cumple con las tareas diarias. Puedes establecer pequeños premios como ver una película, ir a dar un paseo, un abrazo de papá y mamá. No tienen por qué ser cosas que compres, los niños deben aprender a apreciar lo que no es material como el amor y el cariño de sus padres.

Es posible que, al principio, tengas que supervisar cada tarea y hacer pequeñas correcciones, pero lo importante es que los niños aprendan poco a poco que es importante su colaboración.